Cuando me enteré de que tendríamos un perro me emocioné mucho, pensé en ponerle nombres rudos como “Rex” o del estilo, nombres de perro grande, pero mi mamá que bien sabía lo que iba a ser de él le dio otro nombre. Puchito González De La Fuente, hijo de un cocker spaniel y una chihuahua se volvió parte de la familia, nunca pensé que lo llegaría a considerar como un hermano y como un hijo algún día.
Llegó a mi vida hace más de 14 años, era tan pequeño que vino en el bolsillo de la bata de mi papá, sus ojos eran enormes y lucía desconcertado y de seguro tenía miedo porque todos éramos extraños en ese tiempo.
Era el regalo para mi hermanito, pues una dura enfermedad casi le cuesta la vida y mi papá pensó que quizá un perro le subiría los ánimos. El no lo quiso, siempre le hacía daño: Lo asustaba, lo cargaba para dejarlo caer brusco y lo pateaba. Yo no podía permitir eso y así fue como me convertí en su defensor.
Jugaba con el seguido, le cantaba canciones, le daba agua y de comer hasta que tuvo que vivir fuera de la casa. Después de eso, se hizo famoso por su temor a los gatos (debido a que estos le hacían daño para quitarle su comida); por esa razón decidí que lo acompañaría cada que quisiera comer. Si yo no estaba, rara vez comía.
Después le compramos una casita en la que pusimos una caja de madera con sabanas y un cojín que sirvieran de cama, le hicimos una pequeña puerta con madera y la rodeamos con hielo seco para que no pasara frío. Al principio él no quería su casa y siempre se echaba afuera, ahora mismo tengo presente una imagen suya: el perrito descansando donde pega el sol y moviendo la cola con alegremente con los ojos entrecerrados.
El nunca fue un perro ruidoso, ladraba cuando tenía hambre y chillaba cuando algo le dolía, no sé si eso es bueno o malo pero eso entre muchas otras cosas (como sus deditos extra) lo hacía diferente de otros perros, siempre me pareció que él no necesitaba llamar la atención y que decía muchas más cosas con sus curiosos gestos, como cuando bailábamos.
La secundaria fue quizá la etapa más difícil de mi vida, en la que tuve más conflictos y en la que estuve más triste, pero gracias a él logré seguir, pasara lo que pasara al volver a casa el siempre estaba feliz de verme. Cuando me sentía solo o demasiado triste para seguir yo salía a sentarme con él, le hablaba y lo acariciaba… a veces entre lágrimas, por su mirada podría jurar que de verdad me entendía.
Con el pasar del tiempo dejó de comer croquetas y empezó a comer lo que nosotros, le gustaban mucho los nuggets de pollo y las salchichas, el pan tostado con mantequilla lo comía casi diario.
Tuvo varias enfermedades, pero una que no pudimos evitar fue la pérdida de visión, con el paso del tiempo fue perdiendo la vista paulatinamente, dicen los demás que terminó ciego, pero incluso el último de sus días lo vi mover la cabeza como siguiendo uno de mis pies. Yo creo que aún veía.
Se fue haciendo viejo y empezó a tener problemas para caminar, al entrar a la casa a veces se caía y se revolcaba, la primera vez que lo vi así casi lloro pero siendo optimista aún caminaba, los golpes me recordaban a cuando era pequeño y lo tenía que estar cuidando de mi hermanito.
El día en que dejó de caminar se volvió como un bebé pues vivía adentro de la casa, en la misma cajita de su casita pasaba la mayoría del tiempo y chillaba cuando necesitaba algo. Lo tomábamos en brazos, si tenía sed le dábamos agua con una jeringa, si tenía hambre le dábamos de comer a la boca con la mano y si tenía ganas de ir al baño lo sacábamos y lo deteníamos hasta que terminara. A veces se hacía en su camita y le cambiábamos las sabanas y el trajecito sucio.
No lo podíamos bañar por que se iba a morir con el frio, pero un día mi mamá dijo que ya no lo aguantaba, así que juntando agua calientita en baldes lo empezó a bañar, cuando sacaba el segundo balde vi que él estaba adentro de la cubeta disfrutando de un baño de burbujas mientras mi mamá lo masajeaba, se veía tan relajado y contento como hacía mucho no lo veía.
Llegó el día en que lo iban a dormir, desde hacía años querían hacerlo pero yo no los dejaba, la diferencia fue que esta vez parte de mi pensaba que era lo correcto después de verlo como estaba y pensar lo mucho que estaba sufriendo; gracias a mi mamá tengo un problema desde niño y es que al tocar un perro tengo la urgencia de lavarme las manos, pero ese día, cuando me despedí pegué mi frente con la suya y le di un beso de despedida.
Entre mi hermanito y yo cavamos su tumba, cuando lo bajando lentamente movió su cabeza y se le abrió un ojo, por un segundo pensé que seguía vivo y sentí algo raro, no puedo ni pretendo explicar lo que sentí.
No voy a decir mentiras, lloré y mucho, me metí a bañar para poder llorar sin causar alboroto pero es posible que me hayan escuchado por que cuando salí de vestirme mi mamá y mi hermano me dieron un fuerte abrazo.
El mismo día fue al cumpleaños de uno de mis mejores amigos y la verdad al principio me costaba mucho sonreír pero ellos siempre hayan el modo de alegrarme, fue como dividirme en dos pues parte de mi pensaba en miles de cosas y la otra estaba en la fiesta. Una muchacha me hablaba y solo le respondía por cortesía por lo que puede que haya parecido grosero o desinteresado pero la verdad simplemente no tenía ganas de hablar.
El 13 de enero del 2011 se fue… parte de mi no lo entiende, aún abro la puerta de afuera esperando verlo, pienso en darle de comer o al escuchar algunos ladridos pienso que es el, me pesa no haber insistido en que no lo durmieran, sé que si chillaba en la madrugada era porque no quería estar solo y me entristece pensar que quizá el no quisiera que lo durmiera, pues él era como yo, siempre hasta el final.
Yo siempre supe que somos tan insignificantes como un punto en el universo pero hasta ahora comprendo que no importa porque para mí fuiste tan importante como el sol, adiós puchito… te extraño mucho.
Laberintos de soledad
Tratando de escapar
domingo, 16 de enero de 2011
lunes, 20 de diciembre de 2010
Entre prosapias y mansepias
Después de tanto tiempo presionado, dedicandome a la escuela como esclavo, puedo decir con orgullo que sobreviví a la semana asesina y aunque siempre pensé que un 70 era mediocre nunca antes estuve tan feliz de tener uno.
Espero dedicarle más tiempo a esto pues aunque esté de vacaciones tengo que estudiar bastante para prepararme a lo que viene.
Espero dedicarle más tiempo a esto pues aunque esté de vacaciones tengo que estudiar bastante para prepararme a lo que viene.
martes, 2 de noviembre de 2010
Un reloj sin manecillas
Me encuentro sentado, solo, tratando de abrir un paquete de galletas que la desidia me ha llevado a elegir. Mientras ceno volteo a ver al reloj y caigo en la trampa: el reloj no tiene manecillas.
El reloj dejó de servir un día. Hace ya unos 3 o 4 meses permanece ahí como un triste recuerdo de cuando el tiempo se detuvo en mi vida, continua engañándonos a todos que lo buscamos esperando una respuesta para solo recibir una decepción.
A veces nos causa risa ese reloj, pensar que después de tanto tiempo seguimos preguntándole la hora. A veces nos causa desesperación, a pesar de que haya pasado tanto tiempo sigue sin decirnos la hora.
“Pinche reloj”, “Puto reloj”, “Chingada mierda” y otros insultos son sus apodos pero hoy quiero bautizarlo para que sea algo bueno, que me recuerde todas aquellas cosas en las que quise que el tiempo muriera para vivir eternamente en ese instante, quiero llamarle: Götterfunken.
Götterfunken ciégame con tu grandeza… que las horas, minutos y segundos desaparezcan
El reloj dejó de servir un día. Hace ya unos 3 o 4 meses permanece ahí como un triste recuerdo de cuando el tiempo se detuvo en mi vida, continua engañándonos a todos que lo buscamos esperando una respuesta para solo recibir una decepción.
A veces nos causa risa ese reloj, pensar que después de tanto tiempo seguimos preguntándole la hora. A veces nos causa desesperación, a pesar de que haya pasado tanto tiempo sigue sin decirnos la hora.
“Pinche reloj”, “Puto reloj”, “Chingada mierda” y otros insultos son sus apodos pero hoy quiero bautizarlo para que sea algo bueno, que me recuerde todas aquellas cosas en las que quise que el tiempo muriera para vivir eternamente en ese instante, quiero llamarle: Götterfunken.
Götterfunken ciégame con tu grandeza… que las horas, minutos y segundos desaparezcan
lunes, 18 de octubre de 2010
Sí man i yulma nin enquantuva?
Han pasado muchas cosas y he tenido tan poco tiempo, montones de mini historias que quizá escriba si me inspiro pero de momento solo hago esto por cumplir conmigo mismo sobre que cada semana pondría algo.
domingo, 10 de octubre de 2010
Aislamiento
Llevo ya algún tiempo en aislamiento, salgo solo para los compromisos que tengo y trato de mantenerme lo más distraído posible. Parecía que funcionaba hasta que ella llamó. Allí está mi fuerte, aparentemente, preparado para lo que viniera; pensaba en ella pero rápidamente me convencía de dejar de hacerlo, relacionaba cosas pero no me parecía tan importante y a veces hasta reía de ello solo que ahora fue diferente; Apareció cabalgando veloz y sin miedo junto con todas mis dudas y recuerdos para azotar las paredes de mi fortaleza y de un solo golpe la derrumbó.
Cuando le pasa eso a uno no le queda otra cosa más que preguntarse: ¿Por qué?
Y lo hice aunque se negara a decirlo o insistiera en que solo tenía ganas de saludarme había algo más y aunque la razón aparente es la tristeza sigue sin convencerme: no soy TAN estúpido.
Me pidió consejo y le contesté que había que ver el lado bueno… tengo ya casi dos meses y aún luce tan borroso ese lado bueno, me dijo tantas cosas y como me hubiera gustado responderle “no eres la única” o “¿ahora lo entiendes?” pero por no hacerla sentir peor o por cobarde no lo hice.
Estoy consciente de que no solo yo tengo problemas, todos los tenemos y también sé que tan solo soy un punto insignificante en el universo pero cada que trato de salir del agujero llega ella y me empuja adentro otra vez.
Cuando estaba en la secundaria cada lunes cívico el director contaba una historia de aliento, me acuerdo que mis compañeros siempre se burlaban de eso pero a mí me gustaban mucho, soy todo un ñoño, el caso es que me viene a la mente la siguiente:
“Se cuenta de cierto campesino que tenía una mula ya vieja. En un lamentable descuido, la mula cayó en un pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del animal, y corrió para ver lo que ocurría. Le dio pena ver a su fiel servidora en esa condición, pero después de analizar cuidadosamente la situación, creyó que no había modo de salvar al pobre animal, y que más valía sepultarla en el mismo pozo.
El campesino llamó a sus vecinos y les contó lo que estaba ocurriendo y los enlisto para que le ayudaran a enterrar la mula en el pozo para que no continuara sufriendo. Al principio, la mula se puso histérica. Pero a medida que el campesino y sus vecinos continuaban paleando tierra sobre sus lomos, una idea vino a su mente. A la mula se le ocurrió que cada vez que una pala de tierra cayera sobre sus lomos. ¡ELLA DEBÍA SACUDIRSE Y SUBIR SOBRE LA TIERRA!
Esto hizo la mula palazo tras palazo. “¡SACÚDETE Y SUBE!, ¡Sacúdete y sube!, ¡sacúdete y sube!” repetía la mula para alentarse a sí misma. No importaba cuan dolorosos fueran los golpes de la tierra y las piedras sobre su lomo, o lo tormentoso de la situación, la mula luchó contra el pánico, y continuó SACUDIÉNDOSE Y SUBIENDO. A sus pies se fue elevando de nivel el piso.
Los hombres sorprendidos captaron la estrategia de la mula, y eso los alentó a continuar paleando. Poco a poco se pudo llegar hasta el punto en que la mula cansada y abatida pudo salir de un brinco de las paredes de aquel pozo. La tierra que parecía que la enterraría, se convirtió en su bendición, todo por la manera en la que ella enfrentó la adversidad.”
El mundo sabe muy bien que soy una mula así que supongo que no me queda más que sacudirme y subir.
No me echen mucha tierra por favor.
Cuando le pasa eso a uno no le queda otra cosa más que preguntarse: ¿Por qué?
Y lo hice aunque se negara a decirlo o insistiera en que solo tenía ganas de saludarme había algo más y aunque la razón aparente es la tristeza sigue sin convencerme: no soy TAN estúpido.
Me pidió consejo y le contesté que había que ver el lado bueno… tengo ya casi dos meses y aún luce tan borroso ese lado bueno, me dijo tantas cosas y como me hubiera gustado responderle “no eres la única” o “¿ahora lo entiendes?” pero por no hacerla sentir peor o por cobarde no lo hice.
Estoy consciente de que no solo yo tengo problemas, todos los tenemos y también sé que tan solo soy un punto insignificante en el universo pero cada que trato de salir del agujero llega ella y me empuja adentro otra vez.
Cuando estaba en la secundaria cada lunes cívico el director contaba una historia de aliento, me acuerdo que mis compañeros siempre se burlaban de eso pero a mí me gustaban mucho, soy todo un ñoño, el caso es que me viene a la mente la siguiente:
“Se cuenta de cierto campesino que tenía una mula ya vieja. En un lamentable descuido, la mula cayó en un pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del animal, y corrió para ver lo que ocurría. Le dio pena ver a su fiel servidora en esa condición, pero después de analizar cuidadosamente la situación, creyó que no había modo de salvar al pobre animal, y que más valía sepultarla en el mismo pozo.
El campesino llamó a sus vecinos y les contó lo que estaba ocurriendo y los enlisto para que le ayudaran a enterrar la mula en el pozo para que no continuara sufriendo. Al principio, la mula se puso histérica. Pero a medida que el campesino y sus vecinos continuaban paleando tierra sobre sus lomos, una idea vino a su mente. A la mula se le ocurrió que cada vez que una pala de tierra cayera sobre sus lomos. ¡ELLA DEBÍA SACUDIRSE Y SUBIR SOBRE LA TIERRA!
Esto hizo la mula palazo tras palazo. “¡SACÚDETE Y SUBE!, ¡Sacúdete y sube!, ¡sacúdete y sube!” repetía la mula para alentarse a sí misma. No importaba cuan dolorosos fueran los golpes de la tierra y las piedras sobre su lomo, o lo tormentoso de la situación, la mula luchó contra el pánico, y continuó SACUDIÉNDOSE Y SUBIENDO. A sus pies se fue elevando de nivel el piso.
Los hombres sorprendidos captaron la estrategia de la mula, y eso los alentó a continuar paleando. Poco a poco se pudo llegar hasta el punto en que la mula cansada y abatida pudo salir de un brinco de las paredes de aquel pozo. La tierra que parecía que la enterraría, se convirtió en su bendición, todo por la manera en la que ella enfrentó la adversidad.”
El mundo sabe muy bien que soy una mula así que supongo que no me queda más que sacudirme y subir.
No me echen mucha tierra por favor.
domingo, 3 de octubre de 2010
cansado
Pocas horas de sueño, muchas horas de angustia y desesperación, poca inspiración.
Aquel que hace una bestia de si mismo se libra del dolor de ser humano... suena tan tentador.
Aquel que hace una bestia de si mismo se libra del dolor de ser humano... suena tan tentador.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Pensando en algo
No voy a pensar en ella, no voy a pensar en su voz que se siente como el abrazo de un ángel y la caricia de sus alas, no voy a pensar en la dulzura de sus labios ni la pasión de sus besos, no voy a pensar en lo suave que es su piel ni en lo rico que huele su cabello, no voy a pensar en sus caricias que tanto me quitaban el aire o en como solía perderme en sus ojos, en sus ideas tan diferentes a las mías, como nunca hiso una promesa o la melodía de su risa, no pensaré en lo mucho que me divertía verla tomar agua con sus dos manitas con mucho cuidado, tampoco quiero pensar en sus cancioncitas que solía tararear a todo pulmón o como se emocionaba con esos grupos españoletes de voz ronca y guitarras sucias, no pensaré en lo mucho que le preocupaba su peso a pesar de que para mí siempre estaba delgada y rebosante de belleza, no recordaré los corajes que pasaba por culpa de sus amigos ni como me los aguantaba con tal de verla feliz, no recordaré lo mucho que me gustaba estar a su lado, tomar su mano ni abrazarle, no voy a pensar en cómo extraño el hecho de que quisiera saber que volviera sano y salvo a mi casa ni tampoco cuanto me alegraba el día una simple llamada suya, no pensaré en todos esos momentos que están marcados en mi memoria y que tu ya olvidaste, no voy a pensar en la pulsera de flores ni en su familia, no voy a pensar en el día que me di cuenta que ya no me amaba, no voy a pensar en cómo se rindió a pesar de que yo luché tanto, no voy a pensar en lo triste que lucía la última vez que la vi, no voy a pensar en lo mucho que quiero hacerla feliz.
Voy a pensar que me estoy volviendo loco.
Voy a pensar que me estoy volviendo loco.
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